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El Parc de Collserola roza nueve localidades que disfrutan de las ventajas de tener a tiro de piedra un lugar donde escapar del ruido de la ciudad.
S. Cruz, Barcelona, 27 agosto / sisepuede-. {mosimage}El Parc de Collserola es una superficie verde de unas 8.000 hectáreas situado entre los ríos Besòs y Llobregat, la depresión del Vallès y Barcelona.
Rodea parte de la capital catalana y es una gran bolsa de oxígeno para los habitantes de la ciudad y de otros ocho municipios sobre los que se extiende.
Una excursión por el parque es una buena manera de pasar el día, aunque, eso sí, se hacen imprescindibles muchas ganas y agua, porque los paseos pueden ser interminables.
El parque ofrece multitud de recursos para los excursionistas y para aquéllos que necesitan o quieran algo más que belleza natural. Las vistas de la ciudad son fantásticas desde cualquiera de sus miradores, pero, además, se pueden visitar diferentes capillas, como la de Santa Maria de Vallvidrera, que es una pequeña joya románica en medio de la vegetación del parque.
Los numerosos merenderos hacen posible pasar un día completo por poco dinero, aunque también se puede comer en alguno de los restaurantes que ofrecen cocina tradicional catalana y los denominados desayunos de tenedor, tan típicos en Catalunya.
Los caminos están llenos de recodos donde pararse a descansar e incluso a comer en las mesas y asientos preparados para ello.
Hay diversos itinerarios que se pueden consultar en la página web del parque (www.parccollserola.net), pero quizás el más cómodo para los que viven en Barcelona es el que se inicia por la Carretera de les Aigües. Sólo hace falta coger los Ferrocarriles de la Generalitat hasta la parada del Funicular de Vallvidrera.
Para llegar al pueblo de Vallvidrera, se puede optar por subir a pie o bien tomar el funicular, que desde hace pocos años cuenta con la más avanzada tecnología. Arriba, se puede visitar esta encantadora localidad, con sus magníficas casas envueltas de bosque por todos lados.
De vuelta a la estación, se puede tomar el tren hasta la siguiente parada, Baixador de Vallvidrera, y desde ahí mismo, empezar a subir montaña y disfrutar del paisaje y el aire limpio.
Uno de los mayores atractivos de esta zona es llegar hasta la Vil·la Joana, la casa en la que vivió y murió Mossen
Cinto Verdaguer, gran poeta catalán. La casa es una quinta del siglo XIX, donde se conservan objetos personales del autor.
El parque tiene programadas visitas guiadas y rutas especiales, según se quiera ir a pie, en bicicleta o a caballo. Hay que respetar siempre las normas que se indican y no encender fuegos más que en las zonas especialmente habilitadas para ello.
Lo cierto es que el Parc de Collserola es un lugar amado por los barceloneses, que lo cuidan con esmero, lo que posibilita que la limpieza y el cuidado del medio estén presentes en cualquier rincón del parque.
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