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El extranjero, refugio para marroquíes que no cumplen el mes de Ramadán |
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MOHAMED SIALI Algunos de ellos, como la psicóloga Btisam Lashguer, critican “la intolerancia social” contra quienes no practican el ayuno y el “aumento de la agresividad” en las relaciones sociales durante este mes, en el cual está prohibido comer, beber, fumar y mantener relaciones sexuales desde el alba hasta la puesta del sol. “Me siento atrapada en una creencia colectiva que no es la mía”, asegura a Efe Lashguer, de 35 años, para la que “creer o no creer debería permanecer en la esfera privada de la gente” y, por eso, el Ramadán, que en Marruecos se inició el pasado 12 de agosto, es, a su juicio, “un periodo sintomático de agresión a la libertad de conciencia”. El ayuno es el tercer pilar del islam y su violación durante este noveno mes del calendario musulmán es la que más se castiga socialmente y puede acarrear, según el Código Penal marroquí, penas de hasta seis meses de prisión. El sociólogo Abdesamad Dialmi dice que “el individuo está obligado a cumplirlo por religión y por ley”, lo que explica, según él, que “algunos marroquíes –sobre cuya cantidad no existen cifras ofi ciales– se alejen de su país en este periodo”. “La Constitución marroquí subraya que el islam es la religión ofi cial estatal, pero indica también que el Estado protege la libertad religiosa, mientras que el Código Penal criminaliza el no respeto del ayuno en público”, apunta Dialmi. “Esto representa una contradicción”, asegura el sociólogo, según el cual “para el marroquí de la calle el Ramadán es un mes de múltiples privaciones, que conducen a la violencia y a la cólera de quienes consideran que la práctica del ayuno es obligatoria”. En un sondeo publicado en el diario marroquí Al Bayane, el 48% de los marroquíes encuestados afi rmaba que lo más difícil de soportar durante este mes era el cansancio, mientras que otro 23% sostenía que era la sed; un 8%, el hambre, y un 6%, la falta de tabaco. Para el animador cultural Munir Keji, que en Ramadán prefi ere viajar a países europeos por las difi cultades que encuentra “para resistir la presión social”, en estas semanas “se aumenta la religiosidad de la gente y al mismo tiempo su agresividad”. Las vacaciones y Ramadán “Igual que yo, muchos de mis amigos cruzan el Estrecho para gozar de su libertad sin presiones”, asegura el joven, que desde hace tres años pide sus vacaciones anuales expresamente durante Ramadán. En cambio, para Jalid Mefadal, musulmán practicante, “no hay nada mejor que pasar el Ramadán con la familia aquí en Marruecos. Hay un ambiente especial”. “En el pasado, por motivos de trabajo, me tocaba estar en Europa durante el mes de ayuno y me resultaba difícil. No escuchaba la llamada al rezo ni encontraba nuestra comida típica”, indica este técnico de sonido. Mefadal evita pronunciarse sobre los marroquíes no practicantes que viajan al extranjero por voluntad propia, al considerar que “cada individuo asume su responsabilidad y el único que castiga es Dios”.
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