Una vieja estufa, un grifo que gotea, una lavadora averiada o una nevera sin categoría de ahorro energético son los mayores «devoradores» de energía y dinero en el hogar.
Los electrodomésticos viejos o aquellos que fueron comprados de oferta por ahorrar unos euros son algunas de las mayores amenazas para el presupuesto doméstico. Por tanto, un cambio de electrodomésticos viejos por unos de clase energética A supondrá a medio plazo un ahorro de casi 200 euros, según un análisis de la financiera Mesec para el diario checo Blesk.
250 euros por un poco de control
Utilizar los recursos estrictamente necesarios como darse duchas en vez de baños o ahorro en el derroche de agua en electrodomésticos como el lavavajillas o la cafetera, suponen 250 euros, a los que sumar el beneficio de utilizar en el inodoro el vaciado de sólo una parte de la cisterna.
Gracias a la calidad de los detergentes se puede normalmente lavar la ropa a temperaturas más bajas y así ahorrar también algo de consumo.
Aparatos en mal estado
Un grifo puede gotear durante un día una cantidad equivalente a 20 litros de agua. En términos monetarios, se echan a perder por el desagüe otros 200 euros anuales.
Uno de los mayores enemigos es el despilfarro de energía. Se evita, por ejemplo, con un buen uso del lavavajillas, sólo cuando esté lleno. El mismo derroche ocurre en la cocina cuando se emplea de forma incorrecta una vitrocerámica grande para calentar cazos pequeños; o en el baño, dejando correr el agua al lavarse los dientes.
Las neveras son una de las principales fuentes de consumo de la casa. Los refrigeradores viejos suelen estar mal sellados y por lo tanto consumen más energía. Un nuevo aparato de clase A+ ahorra alrededor de otros 160 euros.
No es un consumo elevado, pero se recomienda apagar por completo la televisión y el ordenador cuando no sean utilizados y evitar el denominado «modo en espera».
Recibos de teléfono
En España existen múltiples planes en los que las operadoras de telefonía incluyen las llamadas a teléfonos fijos de la misma ciudad o incluso de otras regiones. Es una buena forma de ahorrar si, además, se acude a llamadas gratuitas o de coste muy bajo a través de servicios de Internet como Skype, por ejemplo a la hora de llamar a algún familiar al extranjero.
Luz y calefacción
La luz es otro de los caballos de batalla del ahorro energético. Se puede mejorar de forma importante invirtiendo en bombillas de bajo consumo.
También es recomendable asegurarse de que las ventanas de la casa estén bien selladas. En calefacción se puede ahorrar si la familia emplea termostatos electrónicos en todas las habitaciones en los que pueda seleccionar y programar la temperatura individualmente.
Una vieja estufa, un grifo que gotea, una lavadora averiada o una nevera sin categoría de ahorro energético son los mayores «devoradores» de energía y dinero en el hogar.
Ignacio Blanco
Los electrodomésticos viejos o aquellos que fueron comprados de oferta por ahorrar unos euros son algunas de las mayores amenazas para el presupuesto doméstico. Por tanto, un cambio de electrodomésticos viejos por unos de clase energética A supondrá a medio plazo un ahorro de casi 200 euros, según un análisis de la financiera Mesec para el diario checo Blesk.
250 euros por un poco de control
Utilizar los recursos estrictamente necesarios como darse duchas en vez de baños o ahorro en el derroche de agua en electrodomésticos como el lavavajillas o la cafetera, suponen 250 euros, a los que sumar el beneficio de utilizar en el inodoro el vaciado de sólo una parte de la cisterna.
Gracias a la calidad de los detergentes se puede normalmente lavar la ropa a temperaturas más bajas y así ahorrar también algo de consumo.
Aparatos en mal estado
Un grifo puede gotear durante un día una cantidad equivalente a 20 litros de agua. En términos monetarios, se echan a perder por el desagüe otros 200 euros anuales.
Uno de los mayores enemigos es el despilfarro de energía. Se evita, por ejemplo, con un buen uso del lavavajillas, sólo cuando esté lleno. El mismo derroche ocurre en la cocina cuando se emplea de forma incorrecta una vitrocerámica grande para calentar cazos pequeños; o en el baño, dejando correr el agua al lavarse los dientes.
Las neveras son una de las principales fuentes de consumo de la casa. Los refrigeradores viejos suelen estar mal sellados y por lo tanto consumen más energía. Un nuevo aparato de clase A+ ahorra alrededor de otros 160 euros.
No es un consumo elevado, pero se recomienda apagar por completo la televisión y el ordenador cuando no sean utilizados y evitar el denominado «modo en espera».
Recibos de teléfono
En España existen múltiples planes en los que las operadoras de telefonía incluyen las llamadas a teléfonos fijos de la misma ciudad o incluso de otras regiones. Es una buena forma de ahorrar si, además, se acude a llamadas gratuitas o de coste muy bajo a través de servicios de Internet como Skype, por ejemplo a la hora de llamar a algún familiar al extranjero.
Luz y calefacción
La luz es otro de los caballos de batalla del ahorro energético. Se puede mejorar de forma importante invirtiendo en bombillas de bajo consumo.
También es recomendable asegurarse de que las ventanas de la casa estén bien selladas. En calefacción se puede ahorrar si la familia emplea termostatos electrónicos en todas las habitaciones en los que pueda seleccionar y programar la temperatura individualmente.