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En concreto, el 55,8% de los inmigrantes declaran haber consumido alguna medicación en las dos últimas semanas, 13,22 puntos por debajo de los españoles.
Los españoles consumen 7,56 veces más de medicinas para enfermedades coronarias (9,38% frente a 1,24%), cinco veces más de medicamentos contra el colesterol (13,36% frente 2,58%), 4,1 veces más de medicación para la diabetes (el 7,79% frente al 1,87%), 3,6 veces más medicamentos para la presión sanguínea (26,04% frente al 7,23%), 2,4 veces más de antidepresivos y estimulantes (el 8,97% frente al 3,67%), 2,3 veces más de medicinas para el reumatismo (el 8,77% frente al 3,75%) y 2,05 veces más de tranquilizantes, relajantes musculares y pastillas para dormir (16,48% frente a 8,02%). En cambio los inmigrantes consumen más analgésicos (el 53,09% frente al 49,31%), más medicamentos contra la gripe, el catarro y el dolor de garganta (21,79% frente al 16,01%), vitaminas y minerales (12,05% frente al 8,67%) y píldoras contraceptivas (el 9,71% frente al 3,65%).
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