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España
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El Pleno en el Congreso para aprobar definitivamente la reforma laboral se convirtió en una sesión de despedida al ministro de Trabajo, Celestino Corbacho, en el que fue, probablemente, su último gran acto parlamentario.
Atrás quedan los cuatro millones y medio de parados actuales y un problema de empleo que, según el propio Corbacho, «tardará tres o cuatro años» en corregirse. Por lo demás, la reforma salió adelante entre los reproches unánimes de la oposición y estuvo marcada por la sintomática y decisiva abstención del PNV
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