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Eliminan barreras, crean puentes de entendimiento y facilitan la integración. Son los traductores sanitarios, una figura incipiente en España pero ya consolidada en otras partes del mundo.
Amparo Mestre, Valencia, 27 agosto / sisepuede.- {mosimage}Durante este verano, unas 30 personas ejercen este trabajo en hospitales y centros sanitarios de la Comunidad Valenciana. Está permanentemente conectada a un busca. Desde la centralita, se comunican con ella para que se persone en cualquier lugar del hospital donde haya una persona que tenga problemas para hablar en español.
Fany trabaja de traductora este verano en el Hospital Comarcal de Vinaròs (Castellón). Hoy tiene un día especialmente ajetreado. Hace unos instantes ha atendido a un ciudadano marroquí que ha entrado en urgencias. Estaba exhausto después de conducir tres noches desde Alemania. En francés, ha intentado tranquilizarle y decirle que en el electrocardiograma sale todo bien y que su nivel de oxígeno es correcto.
Más tareas: Fany debe documentarse sobre una extraña enfermedad: sarcoidiosis. Un paciente inglés del hospital la padece. La traductora espera a su mujer para informarle en su idioma de las características de esta dolencia. Después, atenderá a más pacientes que lo precisen. «Todos los días, miro los listados de la gente hospitalizada para saber si hay extranjeros; entonces, voy a verlos, me presento y les digo que estoy allí para lo que necesiten», explica Fany.
Como ella, 30 personas más han trabajado este verano en la Comunidad Valenciana como traductores e intérpretes en el ámbito sanitario.
Los magrebíes y los rumanos son los colectivos de usuarios que más atienden los traductores sanitarios, seguidos de alemanes, ingleses y franceses, en su mayoría jubilados residentes en la Comunidad Valenciana.
De momento, la profesión de traducción sanitaria sólo se ejerce en verano.
Durante el año, puede haber voluntarios que realicen esta función. El propósito es consolidar esta figura perior en mediación intercultural e interpretación en el ámbito sanitario.
Éste es el segundo año que desde la Universitat Jaume I de Castelló (UJI) se realiza este curso teórico- práctico en hospitales y centros de salud. A él asisten en su mayoría españoles, magrebíes, centroafricanos y rumanos. Salek es uno de los alumnos del curso que ahora hace prácticas en el Hospital General de Castellón. Es de Mauritania. Atiende a usuarios de países árabes, marroquíes y argelinos.
La especialidad que más requiere de sus servicios es ginecología.
Pero ser traductor en el ámbito sanitario no significa realizar una mera labor de traducción, sino crear un puente de entendimiento entre diferentes concepciones de ver la sanidad.
La medicina es entendida de forma distinta por las diferentes culturas y religiones del mundo, ya sea africana, asiática u occidental.
Así, muchos usuarios extranjeros tienen arraigada la medicina tradicional de su país, basada más en el suministro de hierbas o en creencias ancestrales.
Al llegar aquí, se encuentran con una medicina moderna y occidental.
Salek explica cómo en África los doctores se concentran más en el análisis físico de los enfermos que en su estado psicológico. «Los pacientes africanos están acostumbrados a que el médico les toque más, esté más tiempo con ellos, sea más cercano…
Al principio, no entienden cómo aquí el facultativo les escribe una receta en lo que ellos consideran pocos minutos. Pero, con el tiempo, se adaptan y se sienten satisfechos». Samia Homsani, traductora del Hospital La Plana de Vila-Real (Castellón) explica lo que para ella es la mejor lección que ha aprendido en este trabajo: «Me he dado cuenta de lo importante que es la comunicación no verbal. No sólo traduzco la lengua.
Soy intérprete y, como tal, interpreto los gestos y las actitudes culturales, que te aportan una información valiosa que no te dicen las palabras».
Tanto Salek como Samia y Fany coinciden en que este trabajo es muy gratificante, pero hay que ejercerlo con prudencia. «Un intermediador cultural en sanidad tiene que saber dónde están sus límites y hasta dónde puede acceder. Éste es un terreno serio», explica Fany.
Los tres reivindican una cosa: que la Administración oferte el puesto de trabajo de traductor e intérprete sanitario durante todo el año, pues la sociedad necesita y demanda esta figura.
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