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Miércoles, 21 de Julio de 2010 09:17   
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La mejor sumiller de España es una inmigrante uruguaya

C. Valenciana

sumillerAndrea Alonso trabaja en la vinoteca de un centro comercial y es la mejor sumiller del país.

GERARD SÁNCHEZ

Hace un plácido y caluroso día en Buenos Aires. Una mujer toma un mate en la terraza de un bar al tiempo que lee una de sus revistas favoritas, que versa sobre gastronomía. Sus ojos se detienen en un peculiar concurso español de sumilleres llamado La nariz de oro. De inmediato, su mente no puede evitar imaginarse participando en él. Se ve allí haciendo lo que más le gusta, para lo que se ha preparado, y rodeada de algunas de las mejores narices de este lejano país. Pero lo que sí que no puede visualizar es que, en ocho años, la fotografía de la vencedora sería la suya y que su teléfono no pararía de sonar con felicitaciones y peticiones de entrevistas de lugares tan dispares como Uruguay, Colombia, EEUU o Chile.

Esta situación, ficticia en su inicio, pero real en su final, es la que le ha ocurrido a la sumiller uruguaya Andrea Alonso. Ella se marchó con tan sólo 12 años de su país de origen a Argentina y allí se formó en esta profesión que le ha llevado, además de a tener un puesto de trabajo estable en España y a conseguir no pocos retos profesionales, a ganar uno de los premios más prestigiosos a nivel internacional, como es el de La nariz de oro en su segunda participación consecutiva. “En 2009 me presenté, pero estaba muy nerviosa y creo que no hice bien la cata para pasar a la semifi nal”, confi esa Alonso. Esta uruguaya reconoce que siempre soñó con participar en este concurso. No obstante, sabía de la difi cultad hasta de entrar en él, pues sólo estaba abierto a españoles.

Ahora, con la nacionalidad en la mano, ha podido competir y poner de manifi esto no sólo su buen olfato, sino también otras cualidades. La cata consta de identifi car una bebida, normalmente alcohólica, pero también de escribir, en tan sólo cuatro minutos, “la parte visual, olfativa y gustativa”. Pero también otros factores como la temperatura de servicio. “Cuantas más cosas pongas, mejor”, reconoce una Alonso que recuerda que en 2009 eran tan sólo tres minutos. “Me puse tan nerviosa que no se entendía ni la letra. La segunda vez fui más tranquila. Te agarran los nervios igual, pero en el momento previo tratas de serenarte y te olvidas del mundo y te centras en la cata”, cuenta a Sí. Alentada por compañeros Esta sumillier vive en Alicante, donde trabaja en la vinoteca del centro comercial Makro, y asegura que los ánimos de sus compañeros fueron determinantes para presentarse este año, pues la decepción de su primera participación la había desanimado.

Este año, en la fi nal había 48 personas. Para ella, la sensación en el momento de la victoria fue algo “inolvidable”, y también “una gran alegría por que el jurado destaque tu agudeza olfativa y por el hecho de realizar una de las mejores catas”. Ahora, ya no podrá presentarse más, pues éste es un límite que pone la organización, pero anima a todos los sumilleres de España a hacerlo, porque “es una experiencia muy bonita. Se vive muy buen ambiente e incluso se pueden hacer amistades”. Aromas inolvidables Sobre su secreto, asegura no tener uno en concreto, pero sí matiza que tal vez el haber trabajado durante cierto tiempo en un bar de copas haciendo cócteles hace que “el olor de esas bebidas ya no lo olvides jamás”.

Eso sí, a los que todavía no han ganado, y hay gente que ya se ha presentado en siete u ocho ocasiones, les dice que “lo sigan intentando”, porque “nunca sabes cuándo puedes tener un día muy inspirado”, y les aconseja “controlar los nervios en todo momento”. Preguntada por Sí por una sugerencia para una noche romántica, reconoce que “en una cena romántica en pareja no puede faltar nunca el champán o el vino espumoso, porque le dan mucha magia”.

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