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Miércoles, 01 de Septiembre de 2010 10:50   
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‘Chalo’ Quinaluisa, un maestro del arte indígena ecuatoriano

C. Valenciana

quichua Pertenece a la comunidad quichua y ha mostrado sus raíces por gran parte de Europa.

GERARD SÁNCHEZ y TANIA HERNÁNDEZ

“El haber crecido en la naturaleza libre me ha hecho sentir que en el mundo occidental no tengo la misma libertad que en la infi nita región andina donde siempre me confesaba con mis abuelos, con los sabios y con aquellos espíritus de la pradera que siempre estaban cerca de mí”. Esta refl exión, que aparece en la página web de Gonzalo Quinaluisa, más conocido como Chalo, refl eja su sentir, al igual que lo hacen sus numerosas obras pictóricas, algunas de las cuales están expuestas hasta el 11 de septiembre en el Consulado de Ecuador en Valencia (av. Marqués de Sotelo, 3-Puerta 10). Quinaluisa recibe a Sí en su exposición. Llega acompañado de su hija, Tamya –nombre quichua que signifi ca lluvia que refresca nuestras almas–, de quien dice que es “la energía de la Madre Tierra” convertida para él en “fuente de inspiración”. Tanto la ropa de la pequeña como los grabados en la camisa de su padre evocan sus orígenes, unas raíces en las que la naturaleza está intrínsecamente presente y que se refl ejan también en sus obras. “Somos parte de la naturaleza y no podemos estar fuera de ella. Éste es el tema central”, explica. Luego, cada cuadro tiene un tema específi co “en relación a vivencias personales, sentimientos, experiencias de viaje, siempre buscando el lado humano”.

Ésa es la esencia de sus cuadros. Lleva 20 años en Europa. Llegó a Francia en 1990, y luego pasó por Bélgica y Alemania, aunque donde más tiempo estuvo –11 años– fue en Holanda, una época que recuerda con especial cariño. “Tuve la oportunidad de tener una relación de venta bastante buena y por unos años pude vivir casi del arte”, afi rma. Además, aterrizó en un tiempo donde “la gente era muy solidaria con los inmigrantes, sobre todo con los del sur”, una circunstancia que, a su parecer, ha cambiado incluso allí, pues “en toda Europa hay una corriente fuerte de extrema derecha que está avanzando. Incluso en Holanda gobierna la derecha con el partido cristiano democrático”. En España, donde está desde 2005, Quinaluisa ha encontrado siempre más trabas, tanto para exponer como para vender. Pese a todo, no se resigna, llama a los ayuntamientos, se ofrece para mostrar sus obras en las casas de cultura, y de momento ya lo ha hecho en lugares como Burjassot, Xàtiva o Lliria. Él mira hacia atrás y de inmediato le viene a la mente su comunidad Chulkunak, en la provincia de Chimborazo.

“Vengo de una familia pobre. Soy indígena y en los tiempos en que queríamos acceder a los estudios, muchos nos quedábamos a medio camino por falta de recursos económicos”, cuenta un Quinaluisa que tuvo que dejar la facultad de forma prematura y formarse pidiendo consejo a diferentes maestros, algunos de los cuales vertían sobre él críticas “bastante duras”. Esto le hizo superarse y progresar. Este ecuatoriano rememora orgulloso cuando le empezaban a decir que “ya estaba entrando en el camino de los artistas”, o aquella vez en que un japonés llegó a una exposición suya y le dijo: “Dime cuánto valen todas las obras, que me las llevo”. Quinaluisa siempre ha tenido claro que su misión era velar por los derechos de los indígenas y de sus tierras. “Venimos luchando desde la invasión hispana. Algunas naciones simplemente se dedican a extraer todo lo que pueden de los recursos naturales de nuestros países que tienen riquezas que no son respetadas. Algunas están en territorios indígenas y se les destierra para acceder a ellas”, denuncia este artista, que sabe que “la lucha es continua”. “No decimos ya tenemos algo ganado y nos sentamos a dormir. No, la lucha es continua, esté quien esté en el poder”, reivindica.

MÁS INFORMACIÓN www.quinaluisa.com

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