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Lunes, 30 de Agosto de 2010 10:24   
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El concurso de acreedores, una alternativa límite contra la crisis

Asesoría Legal

papeleoHace tres años, la vida en Madrid de la lojeña Marta Reyes era justo lo que había venido a buscar cuando en 1997 decidió dejar atrás su Ecuador natal “para poder dar a sus hijos una mejor calidad de vida y ayudar a su familia”.

BEATRIZ GURDIEL

Sus dos pequeños (de 19 y 12 años) estaban felices en su nueva tierra y ella, tras muchos años trabajando en diferentes casas, había conseguido compaginar su labor en una empresa de limpieza con la venta de productos de belleza. Las cosas marchaban bien. Tanto, que después de que su hijo le dijera –tras unas vacaciones en Ecuador– que no pensaba regresar, que su sitio estaba en España, Marta tomó la decisión de comprarse una casa “pensando ofrecer un futuro” a su prole. Al principio pagaba una hipoteca de 1.200 euros al mes por un piso en el distrito de Tetuán de 78 metros cuadrados, cocina, salón, un baño y tres habitaciones. Pero entonces el euríbor comenzó a dispararse y llegó a pagar casi 2.000 euros. “Entonces, los gastos se fueron acumulando”, cuenta a Sí.

Además de una hipoteca, Marta tenía “dos o tres tarjetas de crédito” y gastos añadidos. “Las deudas se me empezaron a juntar y tuve que pedir dinero prestado a mis familiares”, explica. Pero no era sufi ciente. “No llegaba”. Recuerda con angustia esos días en los que el banco no paraba de llamarla para recordarle los múltiples pagos que tenía pendientes. “Era horrible. Había noches que no dormía nada pensando en que podía perder mi casa y quedarme en la calle con mis hijos”, dice. Pensó incluso en devolver su piso, pero le dolía pensar que había estado tres años “tirando el dinero”. Una tabla de salvación Entonces, escuchando la radio, oyó que Aesco ofrecía asesoría gratuita para personas en su misma situación. Decidió jugar su última baza. Le salió bien. “En Aesco me ofrecieron información sobre las opciones que tenía en mi caso, y vimos que lo más adecuado era recurrir a un concurso de acreedores, solicitar la suspensión de pagos”, dice. “Gracias a Dios, me lo concedieron. Ahora vivo tranquila sabiendo que no me voy a encontrar en la calle. Me han concedido un administrador que me está enseñando a organizar mejor mi dinero. Con ella comparto una cuenta bancaria donde meto todos mis ingresos, que no puedo tocar sin su consentimiento.

Aunque esto puede resultar un impedimento en algunos momentos, me está ayudando mucho y me siento más tranquila”, asegura. “Al principio cuesta comprender en qué consiste eso de la suspensión de pagos, y una vez que te metes, es cierto que tienes que encontrar el tiempo para hacer el papeleo necesario, pero es realmente una ayuda muy grande para gente con mi situación. A mí me está ayudando un montón”, explica.

¿QUÉ ES EL CONCURSO DE ACREEDORES?

Viene a ser como la tabla de salvación para un náufrago. Es una manera de que una persona o una familia con muchas deudas que no puede afrontar coja aire y respire. En líneas muy generales, el efecto característico que produce la admisión del concurso por parte de un juez es “la paralización de los pagos e intereses de la deuda y la suspensión de todas las ejecuciones en curso contra los bienes, incluidas las ejecuciones por créditos hipotecarios, mientras se diseña un nuevo sistema de pagos”, explica Gustavo Fajardo, responsable de los servicios jurídicos de Aesco.

¿QUIÉN ES EL ADMINISTRADOR?

En todos los concursos se procede al nombramiento de un administrador cuyo fi n es la conservación y administración del conjunto de bienes y derechos que tenga esa familia. “Se trata de un experto en fi nanzas que ayudará a la familia a administrar mejor su economía para poder hacer frente a sus gastos y salir de esa crisis. Durante el tiempo que dure el concurso, la persona que lo ha solicitado no podrá hacer ningún movimiento bancario sin la autorización del administrador, que, en un momento dado, puede decidir que es necesario que la familia venda, por ejemplo, su coche, si considera que supone un gasto innecesario”.

¿CUÁNDO DEBE UNA FAMILIA RECURRIR AL CONCURSO DE ACREEDORES?

Fajardo asegura que debe ser la última opción, porque “quien lo solicita pierde facultades civiles de administración de sus bienes”. En su opinión, “cuando una familia está en situación de quiebra, lo primero es tratar de hablar con su banco para conseguir una refi nanciación hipotecaria, una bajada del diferencial o incluso una reorganización de la deuda, metiendo todas dentro del préstamo hipotecario. Sólo si el banco no acepta ninguna de estas opciones se debe recurrir al concurso de acreedores”.

¿QUÉ HAGO SI CREO QUE NECESITO PEDIR LA SUSPENSIÓN DE PAGOS?

“Lo más importante es buscar información y asesoría”, según Fajardo, que asegura que en Aesco ofrecen ayuda durante todo el proceso sin coste alguno. Además, ayudan a la familia a saber si pueden disponer para el proceso de un abogado de ofi cio, ya que, si no, podría resultarle muy caro. El procedimiento comienza con la presentación de la solicitud de concurso ante los Juzgados de lo Mercantil, fi rmada por abogado y procurador.

MÁS INFORMACIÓN www.aesco-ong.org – Tel.: 91 477 18 54

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