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Tras más de siete meses de encendidos debates parlamentarios, los dominicanos proclamaron la semana pasada su nueva Constitución, promovida por el presidente Leonel Fernández y surgida de la “inteligencia colectiva” del pueblo, al que libra “para siempre” de golpes de Estado, según sus defensores, pero que carece de acciones contra la corrupción, según sus detractores.
La nueva Carta Magna supone el esfuerzo más ambicioso de República Dominicana por dotarse de normas democráticas como el recurso de amparo, el plebiscito, la igualdad de géneros y el Defensor del Pueblo. La gran novedad de esta 38ª reforma del texto es, según Fernández, la creación de un Tribunal Constitucional, que sustituye a la Suprema Corte de Justicia en cuanto a competencias de inconstitucionalidad de las leyes.
La carta magna incluye, además, el referendo, crea el Consejo Superior Judicial, prohíbe la reelección presidencial consecutiva, defi ne la nacio- nalidad como una combinación de la ascendencia y el derecho territorial, consagra la iniciativa popular para la presentación de proyectos de ley ante el Congreso y penaliza cualquier forma de aborto.
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